sábado, 1 de diciembre de 2012

¿QUÉ ES LEER SIN ENTENDER?


Leer sin entender es una actividad tremendamente aburrida. Básicamente consiste en unir letras para formar palabras que después formarán oraciones qué darán lugar a párrafos, creando finalmente un texto. Buff… menudo esfuerzo!, y sin embargo… si no somos capaces de dar sentido a aquello que leemos, no nos habrá servido de nada.

Isabel Solé, en su libro Estrategias de lectura, nos explica cuál es el proceso que sigue el lector  para dar sentido a aquello que lee, es decir para convertirse en un lector activo, un lector que construye y procesa el significado de aquello que está leyendo, y por tanto se deja llevar por el texto y absorbe aquello que se le está diciendo.

Aunque, en opinión de la autora, no todo el esfuerzo ha de ser realizado por parte del lector, también el escritor debe redactar un texto que se deje entender, es decir un texto que siga los principios de coherencia, cohesión y adecuación. El texto debe ser ordenado, claro y organizado, pero también adecuado a las necesidades, motivaciones e intereses del lector.

Llegado a este punto, el lector ha de ser capaz de discernir para qué lee: para aprender, para entretenerse, para encontrar una información, etc. Es decir, el lector ha de saber los objetivos de su lectura, y según los mismos activará inconscientemente diferentes estrategias de lectura.

Por otra parte, es muy importante que la persona que lee un texto se sienta motivada y capaz de entenderlo. Por ello,  las lecturas más eficaces que existen son aquellas que el lector realiza de forma íntima y por voluntad propia. Cuando un niño se dirige por primera vez a una biblioteca y elige de la estantería un primer libro de su gusto, podríamos decir que está empezando a convertirse en un buen lector.

Otro concepto que destaca la autora, se refiere a la comprensión del texto según el conocimiento previo del lector.  No todos los lectores otorgarán el mismo significado a un texto, ya que este significado dependerá en mayor o menor medida del esquema de valores del lector y de sus conocimientos previos sobre el tema.

Además de ello, el buen lector, es incluso capaz de discernir los motivos por los cuales no está entendiendo un texto, y reconoce los momentos en los que ha dejado de entender un texto y sabe actuar en consecuencia.

Así pues, una vez construida la imagen de un buen lector, un lector activo que construye significados, podemos afirmar que esté lector es CAPAZ DE APRENDER A TRAVÉS DE LA LECTURA. En ocasiones, un texto puede aparentemente, no estar presentado como una fuente de aprendizaje, sino de entretenimiento, sin embargo, a través de la comprensión de cualquier tipo de texto, siempre se estará aprendiendo algo nuevo. Comprender, es aprender, es conocer nuevas ideas, nuevas culturas, nuevas situaciones. La lectura es siempre una fuente de conocimiento y de aprendizaje. En otras ocasiones, el texto puede estar claramente destinado a fines didácticos, en cuyo caso el lector deberá activar estrategias específicas de aprendizaje que le ayudarán a aprender a través del texto.

En definitiva, necesitamos comprender para aprender, y si somos capaces de enseñar a nuestros alumnos a que comprendan mejor aquello que leen, les estaremos ayudando a saber aprender mejor. Por ello, debemos saber motivarlos, emocionarlos con aquello que leen, no abochornarlos con empalagosos textos a los cuáles no puedan o les cueste dar significado, pues LEER SIN COMPRENDER, ES "MALAPRENDER".