domingo, 9 de diciembre de 2012
sábado, 1 de diciembre de 2012
¿QUÉ ES LEER SIN ENTENDER?
Leer sin entender es una actividad tremendamente aburrida.
Básicamente consiste en unir letras para formar palabras que después formarán
oraciones qué darán lugar a párrafos, creando finalmente un texto. Buff… menudo
esfuerzo!, y sin embargo… si no somos capaces de dar sentido a aquello que
leemos, no nos habrá servido de nada.
Isabel Solé, en su libro Estrategias
de lectura, nos explica cuál es el proceso que sigue el lector para dar sentido a aquello que lee, es decir
para convertirse en un lector activo, un lector que construye y procesa el
significado de aquello que está leyendo, y por tanto se deja llevar por el
texto y absorbe aquello que se le está diciendo.
Aunque, en opinión de la autora, no todo el esfuerzo ha de
ser realizado por parte del lector, también el escritor debe redactar un texto
que se deje entender, es decir un texto
que siga los principios de coherencia, cohesión y adecuación. El texto debe
ser ordenado, claro y organizado, pero también adecuado a las necesidades,
motivaciones e intereses del lector.
Llegado a este punto, el lector ha de ser capaz de discernir
para qué lee: para aprender, para entretenerse, para encontrar una información,
etc. Es decir, el lector ha de saber los
objetivos de su lectura, y según los mismos activará inconscientemente diferentes
estrategias de lectura.
Por otra parte, es muy importante que la persona que lee un
texto se sienta motivada y capaz de
entenderlo. Por ello, las lecturas más eficaces que existen son
aquellas que el lector realiza de forma íntima y por voluntad propia. Cuando un
niño se dirige por primera vez a una biblioteca y elige de la estantería un
primer libro de su gusto, podríamos decir que está empezando a convertirse en
un buen lector.
Otro concepto que destaca la autora, se refiere a la
comprensión del texto según el
conocimiento previo del lector. No
todos los lectores otorgarán el mismo significado a un texto, ya que este
significado dependerá en mayor o menor medida del esquema de valores del lector
y de sus conocimientos previos sobre el tema.
Además de ello, el buen lector, es incluso capaz de
discernir los motivos por los cuales no está entendiendo un texto, y reconoce
los momentos en los que ha dejado de entender un texto y sabe actuar en
consecuencia.
Así pues, una vez construida la imagen de un buen lector, un
lector activo que construye significados, podemos afirmar que esté lector es
CAPAZ DE APRENDER A TRAVÉS DE LA LECTURA. En ocasiones, un texto puede
aparentemente, no estar presentado como una fuente de aprendizaje, sino de
entretenimiento, sin embargo, a través de la comprensión de cualquier tipo de
texto, siempre se estará aprendiendo algo nuevo. Comprender, es aprender, es
conocer nuevas ideas, nuevas culturas, nuevas situaciones. La lectura es
siempre una fuente de conocimiento y de aprendizaje. En otras ocasiones, el texto
puede estar claramente destinado a fines didácticos, en cuyo caso el lector
deberá activar estrategias específicas de aprendizaje que le ayudarán a
aprender a través del texto.
En definitiva, necesitamos comprender para aprender, y si
somos capaces de enseñar a nuestros alumnos a que comprendan mejor aquello que
leen, les estaremos ayudando a saber aprender mejor. Por ello, debemos saber
motivarlos, emocionarlos con aquello que leen, no abochornarlos con empalagosos
textos a los cuáles no puedan o les cueste dar significado, pues LEER SIN COMPRENDER, ES "MALAPRENDER".
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